martes, 9 de octubre de 2012

Diputado anticorrupción que defraudó a Hacienda por €2,1 millones ahora bajo investigación por amenazas de muerte a un deudor



La elección del diputado Mick Wallace al parlamento irlandés el año pasado prometió ser una bocanada de aire fresco. Ya era bien conocido por su empresa de construcción y sus choques con el ayuntamiento de Dublín sobre las pancartas anti-guerras enormes que colgó de los edificios en que su compañía trabajaba.

Con su pelo largo y preferencia por camisetas rosas en vez de trajes y corbatas, juró que iba a enfrentarse a los intereses creados que han dominado la política irlandesa por demasiado tiempo. Tristemente, como muchos antes, resultó ser toda una farsa.


Dentro de poco, se reveló que Wallace había defraudado a Hacienda por €2,1 millones en un intento desesperado de rescatar su renqueante empresa. Echado del grupo parlamentario de diputados independientes izquierdistas, ahora su desgracia es completa. La policía ha lanzado una investigación tras las declaraciones de Wallace de que, hace varios años, amenazó contratar un sicario para recuperar €20,000 que le debió otra empresa de construcción.

La historia de la amenaza ya se sabia, pero fueron los fanfarrones descarados sobre ella a la cadena nacional RTE el fin de semana pasada que causó tanta indignación. Invitado a un programa de discusión, Wallace afirmó que había encontrado el sicario ‘por casualidad’ en un pub en su condado natal de Wexford en el sureste de Irlanda, donde el criminal se describió como ‘cobrador’.

Wallace contó que, cuando preguntó al hombre de como recuperaría su dinero, él contestó: “Sólo necesitaría su nombre y la empresa donde trabaja, y averiguaría el resto. Iría a su casa a los ocho o las nueve de la tarde y pondría mi pie en la puerta con una pistola conmigo, y le daría siete días para pagar. En general, pagan.”

La semana siguiente, explicó Wallace, se topó con un conocido del deudor, a quién mencionó su plan para recuperar el dinero. Según el diputado, un par de días más tarde, el deudor le invitó a una reunión en que un cheque por el saldo pendiente se ofreció rápidamente.

Wallace insiste en que nunca tuvo la intención de contratar el sicario y que sólo se usó la historia para que le paguen la deuda. Sin embargo, desgraciadamente para él, la ley irlandesa considera una  amenaza de muerte un delito serio que lleva un castigo de hasta 10 años en prisión.

Y ahora que un activista político en Cork le ha denunciado a Wallace, la Garda Siochána se encuentra obligada a investigar. Como no faltan pruebas de la amenaza, el diputado flamante puede tener un gran problema.

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