martes, 13 de noviembre de 2012

El surgimiento lento del 'fascismo de la amapola'



James McClean con una reproducción
del mural famoso de su ciudad natal

Previamente sujeto de amenazas de muerte después de elegir la selección de Irlanda en vez de la de Irlanda del Norte, el futbolista James McClean se encuentra bajo fuego de nuevo, esta vez por negar a llevar una camiseta de su equipo Sunderland con el símbolo de una amapola en un partido del Premier League el sábado pasado.

El episodio destacó el nivel hasta que el 'fascismo de la amapola' ha llegado en el Reino Unido y, lamentablemente, en algunos partes de Irlanda.

Introducido originalmente como una señal de respeto por todos los muertos de la Primera Guerra Mundial, la amapola ha sido adoptado por nacionalistas jingoístas en Inglaterra como algo que tiene que ver exclusivamente con el ejército británico.

Casi todos los presentadores de televisión en el Reino Unido la llevan puesta cada noviembre y en los últimos años, la flor ha aparecido en las camisetas de los clubes del Premier también.

Tan común es, si algún personaje público opta por no llevarla, se vuelve un escándalo.

Hace unos días, la policía de Kent en el sur de Inglaterra detuvo un hombre por el 'delito' de grabarse quemando una amapola y subirlo en internet.

No se sabe que punto político quiso hacer, pero el hecho de que se puede estar detenido por algo semejante es ridículo.

McClean, por el contrario, tuvo razones muy validas para boicotear la amapola.

El joven es de una ciudad donde el regimiento paracaidista del ejército británico mató 14 personas durante una manifestación a favor de los derechos civiles en 1972.

Los ciudadanos de Derry no han olvidado los eventos de Domingo Sangriento y McClean se crió en el mismo barrio donde muchos de los victimas vivían.

Sin embargo, su decisión provocó cienes de quejas en el Reino Unido, con todo lo de 'las libertades ganadas', 'respeto' y lo demás lanzado en la mezcla.

En su favor, Sunderland respaldó a su jugador, señalando que tiene el derecho a decidir lo que lleva.

Otros miembros del público también salieron en defensa de McClean, lo que indica que muchos en el Reino Unido no aguantan aquella obligación social cada vez mayor.

Todos los presentadores de la tele
británica llevan una amapola

Pero desgraciadamente, el 'fascismo de la amapola' no se restringe sólo a Gran Bretaña, ha cruzado el mar a Irlanda también.

Mientras los de la tradición unionista la exponen con orgullo en Irlanda del Norte, nunca se lo ha llevado puesta aquí en la Republica, principalmente debido a su asociación predominante con el ejército británico.

Dicho esto, el despliegue por la comunidad protestante de la Republica nunca ha sido un problema y algunos diputados cuyos abuelos o tíos abuelos murieron en la Gran Guerra la han llevado puesta en el parlamento nacional también.

Aun así, cuando el primer ministro irlandés Enda Kenny cruzó la frontera para depositar una corona por los victimas del atentado del IRA en Enniskillen en 1987, hubo preguntas de algunos comentaristas políticos sobre la falta una amapola en su solapa del traje.

Por lo visto, pensaban que su gesto ofendió a los unionistas.

Kenny destacó que los políticos irlandeses nunca usan ningún símbolo conmemorativo cuando asistan a tales eventos.

Esto corresponde tanto a la amapola como el lirio de Pascua, utilizado desde 1926 para señalar los muertos del Alzamiento de 1916, pero algo que, a través de las décadas, ha llegado a ser asociado con Sinn Féin, el brazo político del IRA, resultando menos aceptable por gobiernos compuestos de Fianna Fáil y Fine Gael, los dos partidos más grandes del estado irlandés.

Es difícil recordar una protesta semejante sobre la ausencia del lirio en las ceremonias estatales cada Pascua, pero hay una sección de la sociedad irlandesa que mueve cielo y tierra para evitar ofender a los unionistas y se preocupa mucho menos con el respeto para las tradiciones de su propio país.

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